Hoy amaneció lloviendo, es tu cumpleaños y eso me pone triste. Saber que no estaré contigo, no poder felicitarte, abrazarte y burlarme porque eres mayor que yo, aunque sea por unos meses. ¿Te acuerdas del disco de trova que grabé para tí? Ayer uno de esos trovadores estaba en la ciudad, fui a ver tu regalo sólo esa noche. El tipo era bueno pero las cosas no saben igual si en el asiento de junto hay una sombra desconocida a la cual no puedes tomarle la mano.
Sigo triste, ya no sé si escribir me ayuda pero creo que es cuando me salen las mejores cosas, hablando estrictamente en sentido literario. Han pasado tantas cosas, llevo un mes sin ti pero parece mucho más. Los segundos se vuelven minutos, los minutos horas y las horas se vuelven tan viejas que ya no quieren caminar. Entonces entro como en un mundo diferente, mas gris, como la lluvia que me acompaña en estos momentos que me hacen pensar en tus últimas lágrimas, las de la camioneta en el momento que pusiste la cara fría apagaste el corazón y dijiste adiós. Ahora la ansiedad se ha disparado, entre tu insípida indiferencia y mi aferrado corazón, siento que me ves como a un cabrón que te hizo perder tiempo y eso si me parte la madre, me dobla y cada día me cuesta mas trabajo levantarme de esos pensamientos que van directo a la mandíbula. Lo peor de todo es que las pocas horas que duermo sueño contigo y se me está haciendo un círculo vicioso que un día terminará por consumirme por completo.
Sigo triste, ya no sé si escribir me ayuda pero creo que es cuando me salen las mejores cosas, hablando estrictamente en sentido literario. Han pasado tantas cosas, llevo un mes sin ti pero parece mucho más. Los segundos se vuelven minutos, los minutos horas y las horas se vuelven tan viejas que ya no quieren caminar. Entonces entro como en un mundo diferente, mas gris, como la lluvia que me acompaña en estos momentos que me hacen pensar en tus últimas lágrimas, las de la camioneta en el momento que pusiste la cara fría apagaste el corazón y dijiste adiós. Ahora la ansiedad se ha disparado, entre tu insípida indiferencia y mi aferrado corazón, siento que me ves como a un cabrón que te hizo perder tiempo y eso si me parte la madre, me dobla y cada día me cuesta mas trabajo levantarme de esos pensamientos que van directo a la mandíbula. Lo peor de todo es que las pocas horas que duermo sueño contigo y se me está haciendo un círculo vicioso que un día terminará por consumirme por completo.
1 comentario:
Todavía recuerdo el día que escribiste esto. Que bueno que esos tiempos ya pasarón. Aunque esos tiempos dejan algo muy digno que en muchas ocasiones se transforman en decantos de talento como tu escrito.
Los malos ratos siempre desembocan buenos momentos. Dile a Fito.
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